
Las TIC constituyen sin duda alguna uno de los grandes avances de nuestra época; sin embargo, cuando aparecen asociadas al término “familia”, las alarmas se disparan y se formulan los juicios más agoreros. Se las acusa principalmente de degradar la vida familiar, promoviendo el aislamiento y la falta de comunicación entre sus miembros, y se hace hincapié en los múltiples peligros que acechan a los menores a la vuelta de la “ciberesquina”.
Esta posición trasluce en el fondo el miedo a lo desconocido y la falta de información que aún tienen muchos padres a la hora de enfrentarse a las nuevas tecnologías. Los riesgos de Internet, el teléfono móvil, las videoconsolas y otras TIC son incuestionables, pero no son mayores que los que existen en el mundo real, más bien al contrario. El problema es que ante ellos los padres a menudo se sienten desarmados e impotentes, incapaces de controlar unas herramientas que sus hijos, nativos digitales, suelen manejar con mucha más destreza que sus progenitores.
Por eso creo que vale la pena destacar los múltiples beneficios que tiene, por una parte, el uso de las TIC (bien empleadas) para la vida familiar, y también la idoneidad de utilizarlas en el hogar, que es para los menores el medio de iniciación que mayores garantías ofrece para aprender un uso seguro de las mismas.
Las ventajas del uso en familia de las TIC son varias:
En primer lugar, si hablamos de Internet, la red constituye la mayor biblioteca del mundo y más actualizada, disponible las 24 horas al día y a un coste mínimo. Hoy por hoy, una herramienta indispensable para buscar información de todo tipo y en cualquier idioma, así como una enorme ayuda a la hora de que los hijos hagan los deberes o encuentren respuesta a las preguntas más insólitas, pues aparte de explicaciones en formato texto van a encontrarse con imágenes, simulaciones, animaciones, vídeos, etc., que van a permitirles comprender conceptos complejos de una manera muy rápida y sencilla.
Es cierto que este torrente de información es libre y abierto, resultado de las aportaciones más variopintas y que no ha pasado ninguna criba previa, pero son precisamente los padres quienes deben enseñar a sus hijos a navegar con sentido crítico, distinguiendo la información rigurosa de la carente de fundamento o directamente malintencionada: como ocurre en las publicaciones impresas del quiosco o la librería. Para facilitar esta labor una recomendación muy útil es la de situar el ordenador en un espacio común, accesible a todos los miembros de la familia, por ejemplo el salón, donde los padres puedan enseñar a los pequeños cómo navegar y saciar su curiosidad con su control y supervisión; cuando sean más mayores y estén entrenados en un uso seguro de este medio, podrán tenerlo en su propia habitación. De esta manera no hay impedimento para que toda la familia se beneficie del acceso a la cultura más democrático y universal que haya existido nunca, sin olvidar las posibilidades de ocio familiar que conlleva: juntos pueden buscar información para realizar viajes o actividades de todo tipo, estimular sus aficiones e inquietudes, y esto será sin duda un motivo de debate y comunicación entre sus miembros.
Hablando de ocio familiar, las videoconsolas están ocupando en muchos hogares el papel de los tradicionales juegos de mesa a la hora de disfrutar de ocio compartido, y no es desdeñable el estímulo que suponen a determinadas aptitudes, como la rapidez en la toma de decisiones y la creatividad. Todo depende de los juegos que se elijan y el uso que se les dé.
Otro de los grandes avances, el correo electrónico, nos permite comunicarnos con conocidos de todo el mundo con los que, de no existir, sería difícil mantener el contacto. No sólo obliga a escribir, lo que sin duda constituye un ejercicio muy recomendable para los niños, sino que además les permite practicar otros idiomas con amigos de otros países. Lógicamente cuando son pequeños hay que evitar que tengan una cuenta propia a la que los padres no tengan acceso.
Cuando hablamos de comunicación con otras personas utilizando las nuevas tecnologías, de inmediato acude a la mente de los padres otra “amenaza”: los chats. El uso de herramientas de mensajería instantánea sin supervisión por personas mayores debe impedirse a los más pequeños, y cuando sean más mayores, enseñarles una utilización responsable del mismo con normas que no difieren demasiado de las habituales en la vida real: no quedar con desconocidos sin la presencia de un adulto, no facilitar a nadie determinados datos personales… Es tarea de los padres transmitir a sus hijos el valor de la amistad y la importancia del trato personal, así como promover en ellos las habilidades sociales que ello requiere. Y en este contexto el chat es otra herramienta más que contribuye a fomentar la comunicación con los amigos que ya se conocen en persona.
Las redes sociales de Internet son en la actualidad uno de los medios más activos de relación interpersonal. Gracias a ellas podemos encontrar personas que compartan nuestras mismas aficiones e inquietudes por minoritarias que éstas sean, con lo que ello supone de enriquecimiento personal. Existen ya redes de este tipo pensadas para las familias que pueden ser muy útiles para comentar con otros padres problemas comunes, recomendar páginas web educativas y lúdicas de todo tipo, y facilitar la comunicación entre chicos de la misma edad de una forma segura. Sin olvidar la posibilidad de compartir fotos y vídeos familiares.
En definitiva, las ventajas de las TIC en el ámbito familiar tienen aspectos muy positivos, aunque como ocurre con el resto de las tecnologías hay que darles un buen uso, evitando que constituyan la única forma de ocio, en perjuicio de otro tipo de actividades físicas, como practicar deportes y ejercicio, o salir con los amigos. Y los padres tenemos una gran responsabilidad en este cometido: si usamos el ordenador o la TV de “cibercanguros” para entretener durante horas a los niños, no está justificado quejarse cuando crezcan porque se pasen la vida frente a la pantalla. Pero con un uso racional, las TIC sólo pueden reportar grandes ventajas y, afortunadamente, cada vez son más las herramientas de ayuda a los padres en esta tarea: páginas web dedicadas al uso seguro de las TIC, software y hardware de filtrado para navegadores y correo electrónico, buscadores específicos para niños… En vez de temer al “lobo feroz”, más vale informarse y disfrutar en familia de sus beneficios.
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a mi me parece muy buena informacion a quien lo consulte