
Cuenta la leyenda que cuando Alejandro Magno entró en la ciudad-estado de Corinto triunfante, una de las primeras cosas que pidio fue ser llevado a conocer al filosofo Diógenes. Gran filosofo que, por cierto, ha pasado a la historia dando nombre a un síndrome fatal, mal visto, y autodestructivo en último caso. Suele sorprender a los más jóvenes que, sin medios de comunicación tecnológicos ni redes sociales, Alejandro Magno pudiera ser lo más parecido a un fan moderno de Diógenes. Incluso que éste, como otros filósofos antes y después que él, hubieran sido capaces de construir una comunidad en torno suyo.
Todo esto viene a cuento para ilustrar dos de los principales requisitos necesarios para desarrollar una comunidad en torno de un producto o servicio. A saber, la calidad de los contenidos y disponer de un medio adecuado para transmitirlos. Diógenes poseia ambos. Calidad de sus enseñanzas y una oratoria impecable. Es posible que una pizca de viralidad también le ayudase. Un tipo que vive en un tonel en medio de la calle y que realiza discursos, cuando menos subversivos, es algo que nadie querría perderse.
Quizá las marcas y los profesionales del marketing deberían tener en cuenta el ejemplo, extremo, lo sabemos, de Diógenes. Crear contenidos de calidad, disponer de una buena herramienta para comunicarlos, y tener ese algo más que atraiga al público en masa.
Resulta también ilustrativo, para finalizar, la respuesta de Diógenes cuando Alejandro Magno le ofreció concederle cualquier cosa que desease: “Solo quiero que te apartes, pues me estás quitando el sol”. Que cada cual saque sus conclusiones.


















