
Todas las marcas, todas las empresas, estén o no estén en la red, tienen una reputación online. Los usuarios opinan sobre ellas, cosas buenas o cosas malas, se quejan, dan las gracias, recomiendan, señalan los defectos y los aciertos…Lo quieras o no tu empresa tiene una reputación online. Por desgracia en un alto porcentaje de las veces, la información que obtienen los usuarios de tu empresa al buscarla en Google no es la correcta.
Es más, en la mayoría de las ocasiones, aquellos que opinan sobre tu marca, sobre tu empresa, no tienen toda la información que deberían tener. Y debido a ello, sus opiniones pueden aparecer sesgadas, sin base o completamente incoherentes. Tu obligación es proporcionarles esa información, el material básico sobre el que se ha de construir la conversación en torno a tu marca.
Existen muchos métodos y técnicas de controlar esa información, de ofrecerla y ponerla a disposición de los usuarios. Una landing page es una de ellas. Es más, se trata de uno de los métodos más directos, precisos, y al mismo tiempo efectivos de manejar el branding de marca.
Pero no hemos de confundir branding con marketing. El objetivo de una landing page no es incrementar las ventas, sino establecer una relación con el usuario, con el cliente, proporcionarle los elementos que necesita para formarse una opinión de nuestra marca, favorecer la creación de comunidades en torno suyo, y favorecer que el usuario encuentre lo que busca.
No hay que olvidar tampoco que una de las principales características de una landing page tiene que ser la consistencia, la identificación estrecha con la marca, ya que sólo así se puede ofrecer al usuario la confianza necesaria para que pueda hacer buen uso de ella.


















