Habitualmente se habla del impacto de las redes sociales en las empresas, en su potencial a nivel comercial o publicitario y en sus ventajas para la sociabilización de la información. Sin embargo, poco se dice sobre la ética en estos nuevos medios. ¿Qué debemos tener en cuenta para administrar de forma ética un grupo o perfil en cualquiera de estas redes?
En principio podemos decir que ya ha habido algunos intentos por generar herramientas con este fin. Un caso concreto es el “Código de Ética para el uso de las redes sociales”, establecido por empresas como IBM, Kodak e Intel y la BBC. Pero la realidad es que estas tentativas siguen siendo casos aislados.
No es extraño que suceda esto en un sector que está viviendo una explosión tan rápida en un espacio de tiempo tan corto. Lógicamente, no todas las redes sociales tienen la popularidad de Facebook. Ése es el caso de Ning, el sitio que alojaba redes sociales gratuitas que podían ser creadas por sus usuarios y que ha decidido recientemente suprimir el acceso libre a estas redes para concentrarse ahora en cuentas de pago o Premium. En un contexto tan vertiginoso, muchas veces queda poco lugar para discusiones sobre temas tan importantes como los procedimientos éticos.
Algunas pautas mínimas
Sin embargo, si quisiéramos seguir estos principios a la hora de abrir un grupo en alguna de las redes sociales más famosas o de probar suerte en otras opciones más especializadas como Open Atrium, Drupal Gardens, Socialgo o GNOSS, entre otras, podríamos tener en cuenta esta serie de cuestiones:
• Instar a los participantes a aportar valor en su participación y a proveer información y contenido de calidad, que represente su punto de vista personal y no fomente la agresividad o se aleje de la cuestión que se está discutiendo.
• Tratar de estimular la publicación con reflexión, no la impulsiva.
• Brindar respuesta a los comentarios de los participantes de forma oportuna y adecuada. Así se establece una conversación fluida entre la empresa y el cliente.
• Tener en cuenta que se trata de una conversación, y por lo tanto hay que seguir el esquema de un diálogo profesional cara a cara. Por desgracia, no siempre los comentarios de los usuarios serán para decirnos lo bien que estamos haciendo las cosas.
• Considerar que la información que compartimos debe ser difundida con respeto y mesura. Y es que compartir es una de las claves de las redes sociales.
• Todo esto se resume en una palabra –honestidad- y en una frase: “Trata a los demás como te gustaría ser tratado”.
Redes sociales en el trabajo
Estos puntos para el manejo ético de una red social tienen además otra cara, que es el uso de estos nuevos canales de comunicación en los propios lugares de trabajo. El uso de las redes sociales en la actividad laboral debe formar parte de otra cuestión a discutir: ¿hay que establecer límites? ¿cómo pueden fijarse pautas comunes para el espacio laboral?
A través de nuestra iniciativa La Cocina de IBCmass hemos estado recogiendo vuestras impresiones sobre la gestión ética de una comunidad online. La transparencia, honestidad, ponerse en el lugar del usuario, escucharlo y aportar contenidos de valor son los puntos en los que más habéis coincidido los que habéis participado. Otros valores que también habéis mencionado son la adaptabilidad de la marca al usuario, tener unos principios definidos, potenciar la biteralidad de la información, tener sentido común y “mano izquierda” para evitar y gestionar conflictos.
Pero no nos basta, queremos seguir escuchando tu opinión.
En tu caso, ¿cómo se gestiona el uso de redes sociales en la empresa?


















