
Si tienes suerte, y la hay todavía en las tiendas, te haces con el preciado gadget que no es demasiado caro y promete horas de entretenimiento. Seguramente tus descendientes ya tienen algún cacharro de la marca aunque como son de pantallas pequeñas, y mal iluminadas, no habrás empleado mucho tiempo en disfrutarlas. Aún así, seguro que sí habrás escuchado un montón de exclamaciones: oh!, bravo!, venga!, dale!, genial! saliendo de las gargantas de tus herederos y amigos.
Llegas a casa, cableas, conectas al plasma y te sorprendes del poco tiempo que has empleado (y sin leer las instrucciones) en empezar a usar la Wii. Descubres que está pensada para toda la familia: abuelos, tíos y tías, primos, vecinos y “alguna mascotas”…
Juegos de entretenimiento, entramiento, habilidad, memoria, y deportes. Mucha diversión para todos que hay que dosificar porque la Wii engancha y no son recomendables sesiones de más de 90 minutos (y al poder ser de un mínimo de dos personas).
Cuando pasan unos días, y ya has leído algo más sobre la consola, te atreves a acceder a la tienda para descargar el navegador Opera en su versión Wii que permite surfear en la red accediendo a contenidos de animación, video y audio, fotos y por supuesto texto. Buscadores, favoritos y un buen teclado de pantalla son las utilidades que ayudan a atreverte a postear con el mando que solo tiene 6 botones. Si tienes una red wifi en casa la conexión es fácil y con un protocolo WEP accedes a ella y por ende, a todo el mundo. Entonces se te abren un montón de posibilidades y te emocionas siendo un papá de un nativo digital y empiezas a comprar nuevos juegos (caros y el verdadero negocio de Nintendo) o lías a los amigos para que lo hagan ellos y no se note tanto tu nueva debilidad tecnológica.
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Publicación de artículo relacionado por Enrique Dans
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Ninteando
Con la disculpa de ke le gusta a los niños, algunos papis se lo pasan pipa…