
Esta vez nos cuenta José Manuel Areces sobre uno de sus viajes. Una reseña completa de la noche y el famoso “Tapeo” por León. Muy propicia para estos días en que los horarios de verano y las vacaciones empiezan a hacer reclamo de excursiones por la zona.
¡No os perdáis las recomendaciones!
En León, la zona de tapas por excelencia es el “Barrio Húmedo”, casco antiguo, y corazón señero de esa institución, pero también hay otras muy recomendables como “El Burgo Nuevo“, “La Inmaculada” o ”Eras de Renueva“, más alejadas del casco antiguo (”Eras” queda bastante lejos, pero “El Burgo” está muy cerca del Húmedo). Conviene moverse por el centro histórico y así saborear, al mismo tiempo que las tapas, las calles de la ciudad.
Para ir de tapas al mediodía podemos por tanto ir al Húmedo o bien al Burgo. En el Burgo las tapas son mucho más abundantes pero las consumiciones son algo más caras. Ya de noche, aunque se puede tapear por los mismos lugares, el rey por excelencia es el Húmedo.
Nuestro consejo es el tapeo a mediodía por las zonas periféricas y disfrutar de la tarde noche en el Húmedo.
El asiduo en León visita el bar en función de la tapa que ofrecen, los taberneros son generosos y se ha establecido una muy sana competencia por obtener el reconocimiento del público a dicha prodigalidad. Es recomendable en cuanto a los caldos ceñirse a la degustación de los que produce la tierra, como son los excelentes y únicos claretes de la variedad “Prieto picúdo”, oriunda de la zona, destacando las etiquetas “Dehesa de Villacezán”, “Pardevalles” y “Finca Montegrande”. Los nuevos tintos elaborados con esta misma variedad también merecen ser catados, aunque para mi gusto los reyes son los tintos del Bierzo, que en los últimos años están desarrollando verdaderos prodigios como el afamado “Pétalos”, “Dominio de Tares”, el excelente “Cepas Viejas”, y en blancos el increíble paladar del “Tierras de Luna”. Una curiosidad: dado el amplísimo espectro de bares y tapas a degustar, y lo limitado de nuestro aforo estomacal, podemos ampliar las vistas a bares tomando “cortos”.
En la Zona del Burgo nuevo, hemos de visitar “El Odin”, que se encuentra en un pasaje de Ordoño II, y donde dan un gran plato pleno de fritura. Muy cerca está “El café de la Prensa”, donde también nos regalan con un generoso plato variado (éste se encuentra al principio del Burgo Nuevo, en un callejón, cerca de Adolfo Domínguez). Imprescindible es la visita a “El Burgo”, situado en la plaza de la Pícara Justina, cuyas patatas son famosas, con una salsa de ajo poderosa y muy densa. Camino del barrio Húmedo hemos de detenernos sin más remedio en la plaza de San Marcelo, sede del Ayuntamiento, y realizar una parada en “El Boli”, en donde, además de la simpatía del propietario, podemos disfrutar de las deliciosas croquetas que con esmero y generosidad ofrecen al visitante.
Llegados a el Barrio Húmedo, empezamos nuestro itinerario en los alrededores de Iglesia del Húmedo o Iglesia de San Martín, al lado de la plaza Mayor, concretamente en la calle Platerías, donde nuestros pasos nos llevan hasta El Flechazo: ahí sirven unas ricas patatas fritas al corte panadera, con un aliño muy bravío, venden también cucuruchos de patatas para llevar, lo que a media noche cae muy bien en el estómago.
La Noria nos regala con su tapa estrella, los mejillones tigres, aunque también tiene otras cosas como la típica tortilla, a gusto del consumidor. A la vuelta de la esquina está “El Gaucho”, con sus coloridas y condimentadas patatas gauchas, y la sopa de ajo, un salvavidas para las noches invernales. Seguidamente, al descender por la calle Azabacherías nos topamos con el Besugo: bar-restaurante, donde sirven comida típica de León. El Besugo es uno de los establecimientos con más solera de la zona, y muy famoso por sus tapas.
En la plaza de San Martín, corazón del barrio, comenzamos nuestra andadura por La Bicha: famosa por sus tapas de morcilla de Matachana aderezada, si el estómago lo resiste, con una buena salsa de ajo. De León no podemos marchar sin probar la reina de las chacinas, la cecina de vaca. Al otro lado de la plaza, un triunvirato impresionante: El Rebote, famoso por sus croquetas, el Llar donde suelen ofrecer chorizo frito con patatas, y el Latino, donde además de una excelente bodega y mejor restaurante, ofrecen a veces gambas a la plancha, unas increíbles patatas cocidas al ali oli, y pollo frito.
Descendemos por la calle del Bacanal hacia la calle del Caño, donde encontramos La Patata. Allí el mesonero nos ofrenda con unas patatas con salsa brava, deliciosas. En el Pollo, Rodríguez nos ofrecen alitas y muslitos fritos al estilo Kentucky. La Botica da a elegir entre queso, morcilla, sopas de ajo y sandwich mixto. Seguidamente encontramos una institución, El garbanzo negro, donde nos regalan con “faisan” y garbanzos.
Finalmente bajando por la calle con la que hace esquina el bar Latino no acercamos al H20, que nos ofrece un sabroso pan tumaca acompañado de unas estupendas rodajas de pan de hogaza leonesa. Muchos bares quedan en el tintero, por lo que es recomendable regresar en más ocasiones y así conocer este microcosmos de la tapa y el chateo en profundidad. En definitiva, León es un bastión de la tapa, un lugar que merece, aparte de por su belleza, un hueco en el mapa de España por méritos propios.
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ADEMAS DE LAS ZONAS QUE COMENTAS Y VEO QUE CONTROLAS, TENEMOS OTRA ZONA DE TAPEO POR EXCELENCIA QUE ES EL BARRIO ROMANTICO POR LOS ALREDEDORES DE SAN ISIDORO Y LA PLAZA TORRES DE OMAÑA. BESITOS LEONESES